Pensamientos salados

Pensamientos salados

Para este post les voy a pedir que se conecten tantito con su nin@ interior, y no porque vaya a hablar de un tema infantil, si no por esa capacidad de asombrarse de las cosas más banales. De ver algo tan cotidiano como si fuera la primera vez: Hablemos de la sal. Seguramente lo primero que vino a tu mente fue el típico botecito azul con amarillo pero la sal representa mucho más que eso.
Mi fascinación por la sal comenzó cuando visité San Crisanto, Yucatán. El agua era  roja e incluso hasta morada, se reflejaban las nubes perfectamente y se podía caminar por las salineras. Pude observar de cerca como se apilaba la sal por la evaporación del agua.  Y  me sentí en otro planeta. Incluso pude ver la formación de los cristales y me pregunté hasta su forma molecular (que por cierto son cuadritos, por eso parecieran rectángulos apilados).
Mi curiosidad me hizo a investigar. Al parecer hay varias formas de extraer sal. La que se usa en Yucatán es por evaporación del agua de mar y en México tenemos la salinera más grande del mundo en Baja California.(1)
¡También me enteré que la sal es la única piedra que podemos comer! ¿Que increíble poder comer piedras no? Al final tal vez también tenemos un poco de otro planeta.(2)
Días después recordé que en alguna época había comprado un desodorante de piedra. Lo busqué y para mi sorpresa ¡era de sales! He de confesarles que no me había gustado mucho pero ahora entendí que sólo funciona si la sal se diluye en sobre la piel. Hay que humedecerlo un poco y aplicarlo ampliamente por la axila. El desodorante tiene 4 años de vida y no lastima al cuerpo como los desodorantes ordinarios. (4)
Es una tontería pero pensé en el tiempo y dinero que podría ahorrar con este desodorante. Hice unos sencillos cálculos y me pareció que podía ahorrar una cantidad considerable: 4 desodorantes al año x $30 pesos aproximadamente x 4 años=$480 vs $115 que me costó. Sin tener en cuenta el tiempo en el super (si, todos esos 3 segundos!)
¡Esto fue la cereza del pastel en mi fascinación!
Así que l@s invito a visitar San Crisanto y darse una vuelta por la salinera y si llevan su tupper por 10 pesos pueden comprar 1 kg de sal (más barata que en el super y definitivamente, más natural) Llevele, llevele!
No olviden visitar el manglar y para ir a la playa le mejor de la zona está en el Balneario que además tiene el palmar más grande de Yucatán. Sólo que hay que llevar comida y bebida -todo eco friendly y ¡sin dejar basura por favaar!-
Si no se impresionan tanto como yo, por lo menos habrán pasado un día increíble y habrán ayudado a una comunidad que busca mantener sus tradiciones y naturaleza. Espero que se hayan divertido con mis fumadas.
María Pérez
ANEXOS

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